domingo, 21 de agosto de 2011

UNIDAD 2


2. Consejo y orientación psicopedagógica


2.1 Satisfacción de necesidades de desarrollo.

EL MODELO DEL SER HUMANO
El modelo de ser humano que utilizo para comprender las necesidades humanas es una adaptación del que propone Marge Reddington1 y del que proponen Muriel James y Louis Savary2 en su libro
Una Nueva Personalidad.
El ser humano puede considerarse como un sistema abierto en interacción con su entorno social y su medio ambiente y que se experimenta en cuatro niveles de identidad:
El yo físico - biológico que se expresa por medio de movimientos, reacciones fisiológicas, gestos, y respuestas sensoriales.
El yo psicológico - emocional que se expresa por medio de los estados del yo (Padre, Adulto y
Niño) sus pensares, sus sentires y sus manifestaciones conductuales.
El yo relacional que se expresa por los roles relacionales que desempeñamos: familiares, profesionales, sociales, etc.
El yo íntimo con su urgencia de vivir o “impulso de vivir” que se expresa como el impulso a ser libre, a vincularse con otros, a hacer nuevas experiencias, entenderlas y darles sentido y a tomar decisiones.
Cada uno de estos niveles tiene sus necesidades; están en constante evolución o desarrollo; se influyen mutuamente, están en constante interacción mutua; están en interacción con el entorno, siempre cambiante.
Mediante estas interacciones el sistema (el ser humano) tiende a mantenerse vivo, a desarrollarse y a reproducirse. Se mantiene y desarrolla en la medida que es capaz de poner en marcha los adecuados mecanismos homeostáticos de asimilación y adaptación con el entorno social y físico de modo que se cubran sus distintas necesidades.
La magnitud de los cambios a los que debe enfrentarse el ser humano (estresores) y su capacidad de asimilación y adaptación a los mismos (flexibilidad), es determinante para alcanzar el estado de crecimiento y bienestar (salud) o, por el contrario, de su desequilibrio y/o enfermedad.
El fortalecimiento del sistema con el fin de que pueda aumentar su eficacia en la satisfacción de las necesidades y su capacidad de afrontar los cambios en su interacción con el entorno físico y social, es el objetivo básico del desarrollo o crecimiento personal y de toda intervención (terapéutica) orientada a recuperar la salud y el bienestar de la persona.
En este artículo:
aportaré algunas reflexiones sobre los procesos homeostáticos para cubrir las necesidades,
aclararé algunos conceptos, comunes pero frecuentemente confusos, sobre necesidades, impulsos y deseos,
distinguiré entre distintos tipos y áreas de necesidades,
propondré una extensión a todos los niveles de identidad existencial de las etapas del ciclo de satisfacción de las necesidades y de las acciones que requiere cada etapa,
aportaré algunas consideraciones sobre las consecuencias o resultados de la experiencia vivida en términos de atascos o desviaciones estereotipadas en cada una de las etapas y las consecuencias para la salud a todos los niveles de identidad en términos de daño y supervivencia.

NECESIDADES Y SALUD

El hombre es un ser de necesidades. Para mantener el equilibrio y el desarrollo, es decir la salud, el ser humano necesita intercambiar con el entorno materia, energía e información. Este proceso de intercambio es algo constante en el ser humano y funciona de manera continua y cíclica satisfaciendo sus necesidades. Cada uno de los niveles del ser humano tiene sus propias necesidades y conviene que tengamos claro a que nos referimos cuando hablamos de necesidad.
Para Marge Reddington, una necesidad es algo de lo que se precisa, es un requisito absoluto para la salud y la supervivencia. Todas las necesidades tienen la misma importancia para la existencia. No podemos vivir o existir de manera saludable, si no cubrimos mínimamente todas las necesidades.
Las necesidades tienen que ver con la salud y la existencia misma.
En el ser humano, para satisfacer las necesidades se ponen en marcha una serie de procesos homeostáticos en los que intervienen todos los niveles de identidad existencial.
Lo primero que hay que entender es que las necesidades se satisfacen en interacción con el entorno físico, social y cultural en un proceso continuo de asimilación y adaptación en ese entorno.
El proceso de satisfacción de cada necesidad es cíclico en el tiempo y los periodos de esos ciclos son característicos de cada persona.
Podemos hablar de nivel de satisfacción de cada necesidad que guarda relación con la capacidad y la posibilidad de asimilación de los elementos del entorno necesarios para la satisfacción de esa necesidad. A su vez, estás dependen de la disponibilidad de esos elementos, de la propia estructura personal y de la acción propia y ajena pertinente para la asimilación.
El otro aspecto de este proceso es el periodo de satisfacción o tiempo que se repite entre dos puntos
de igual nivel de satisfacción. Este guarda relación con la capacidad y posibilidad de adaptación de
la persona a las cambiantes circunstancias del entorno en lo relativo a los elementos necesarios para la satisfacción de las necesidades.
Cuando el nivel de satisfacción de una necesidad baja por debajo de un cierto valor (nivel de incomodidad), la persona experimenta (siente) una incomodidad que es una señal que alerta a toda la persona para poner en marcha el correspondiente proceso de satisfacción.
Si por cualquier motivo no se pone en marcha un proceso eficaz de satisfacción de la necesidad, el nivel de satisfacción disminuye (nivel de síntomas), el ciclo se alarga y la incomodidad crece y adquiere el carácter de síntoma. Los síntomas que la persona experimenta (siente) son señales más intensas de la insatisfacción de las necesidades que urgen la puesta en marcha del proceso de su satisfacción. El tiempo de latencia hasta la aparición del síntoma depende de las capacidades de adaptación de la persona y del nivel de satisfacción de las necesidades.
Si la acción requerida para la satisfacción de las necesidades puesta en marcha tras la aparición de los síntomas no resulta eficaz eventualmente se entra en un periodo de enfermedad carencial, y si aún así no se toman las medidas de acción oportunas sobreviene el deterioro de la persona y la muerte (nivel de supervivencia).
Todo lo anterior se ilustra en la figura adjunta.
Cada necesidad tiene su señal de malestar. Es preciso dar satisfacción a las necesidades desde el momento en que se percibe la señal de malestar. Si no se tiene en cuenta (se descuenta) la necesidad, de la que nos da información la señal de malestar, y se prolonga el tiempo para cubrirla, los efectos sobre el ser humano son más perniciosos pasando de las señales a los síntomas y de éstos a las enfermedades y a la muerte en casos extremos de desatención.
Es importante descubrir y aprender a tomar conciencia de cualquier señal proveniente de los distintos niveles del yo, que esté relacionada con la insatisfacción de las distintas necesidades. En todo caso es importante que las señales lleguen a la conciencia.
Las señales más frecuentes de los distintos niveles del yo son:
Del yo físico: las sensaciones, los síntomas y las enfermedades.
Del yo psicológico: las emociones y los estados de ánimo.
Del yo relacional: los sentimientos.
Del yo íntimo o espiritual: los sueños, los signos y los símbolos.

NECESIDADES, IMPULSOS Y DESEOS

Una necesidad y un deseo son cosas distintas aunque están relacionados. Cuando una necesidad está insatisfecha la persona experimenta (siente) junto a la incomodidad o malestar, que es la señal de la insatisfacción, el impulso a satisfacerla de manera concreta y esto es lo que conforma el deseo.
El deseo se configura en la experiencia vivida, imaginada o referida de satisfacción de las necesidades en las distintas situaciones de la vida. Por lo tanto tiene que ver con lo aprendido, condicionado o adaptado de la persona bien por experiencia propia o por aprendizaje.
El deseo es pues el resultado de la interacción de la necesidad insatisfecha, del impulso a la acción y de la experiencia vivida, imaginada o referida.
Los impulsos, como las necesidades, tienen su raíz en la estructura de la persona y puede que cada uno de los niveles del ser humano tenga sus impulsos. Desde una perspectiva psicoanalítica los principales son los impulsos sexual, agresivo y narcisista. El impulso sexual nos estimula a acercarnos o a entregarnos a otros para satisfacer las necesidades, el impulso agresivo nos estimula a alejarnos o a destruir a otros para satisfacer nuestras necesidades, el impulso narcisista nos estimula a mantener nuestra propia imagen a través de las acciones y reacciones en las relaciones sociales para satisfacer nuestras necesidades. A estos podemos añadir el impulso a explorar que nos estimula a conocer el entorno y sus posibilidades para satisfacer nuestras necesidades.
Es importante no confundir una necesidad con un deseo, ya que la necesidad tiene que ver con la supervivencia y el deseo con la concepción personal de calidad de vida.

TIPOS DE NECESIDADES Y ESTADOS DEL YO

En las situaciones transaccionales de la vida nos encontramos con tres tipos distintos de necesidades personales:
Necesidades ARCAICAS: Son las necesidades de nuestro estado del yo Niño que en la situación puede tomar el control en un momento dado.
Necesidades APRENDIDAS: Son las necesidades adquiridas, aprehendidas del entorno familiar y socio cultural. Son las necesidades de nuestro estado del yo Padre que en la situación puede tomar el control en un momento dado.
Necesidades PROPIAS ACTUALES: Son las necesidades de nuestro estado del yo Adulto. Son nuestras PROPIAS necesidades aquí y ahora. Son las necesidades que necesito cubrir para VIVIR.
En la situación transaccional hay que tener también en cuenta las necesidades AJENAS
ACTUALES del entorno en el que vivimos en relación.
Si las relaciones iniciales, en tiempos pasados en que dependíamos de forma absoluta de otras personas significativas (relaciones simbióticas), no se han resuelto de forma adecuada, puede ocurrir que:
nuestras necesidades arcaicas no fueran adecuadamente satisfechas y/o
las necesidades de los otros los hagamos propios como la mejor manera de sobrevivir.
Entonces, los deseos relacionados con esas necesidades se experimentan con frecuencia con una gran intensidad, unidos a los sentires asociados. Para el Niño (adaptado a esa situación arcaica) recién estimulado, cubrir esas necesidades adquiere un carácter de vida o muerte y pondrá en marcha todos los mecanismos de supervivencia decididos o adquiridos en la infancia en situaciones que se evocan como similares.
Las NECESIDADES ARCÁICAS INSATISFECHAS y la NECESIDADES APRENDIDAS están en la base de los RACKETS y los JUEGOS O ESTRATAGEMAS PSICOLÓGICAS.

SALUD Y SUPERVIVENCIA

Una cuestión esencial para el modelo de salud que aquí estoy proponiendo es, por tanto, esta distinción entre deseo y necesidad y entre los distintos tipos de necesidades.
Las necesidades tienen que ver con la salud y la existencia misma. Un deseo está relacionado con la calidad de vida, no con la existencia. Por ejemplo, no es lo mismo: NECESITO ALIMENTO que QUIERO COMER TARTA DE MANZANA.
Cuando una persona confunde un deseo con una necesidad se complica la vida y dificulta la satisfacción de sus necesidades. De la misma manera ignorar que detrás de un deseo hay una necesidad, minimiza la importancia de los deseos y menoscaba la calidad de vida y el desarrollo personal.
En muchas ocasiones descuidamos nuestras necesidades actuales en aras de conseguir satisfacer nuestras NECESIDADES ARCAICAS INSATISFECHAS o nuestras NECESIDADES APRENDIDAS. Cuando una persona juega, extorsiona caricias, o estructura su tiempo de cualquier manera improductiva o destructiva, es importante considerar que, dentro de su marco de referencia, está haciendo lo que le resulta más seguro o asequible para cubrir sus necesidades ARCAICAS o APRENDIDAS. En otras palabras está SOBREVIVIENDO.
Cada ser humano pues, utiliza sus propios mecanismos para satisfacer sus necesidades y cumplir los deseos. Algunas de ellas, podríamos decir que son más saludables en cuanto a que las secuelas de la acción de satisfacerlas son mínimas para el bienestar y el desarrollo personal. Otras son menos saludables en el sentido de que la acción de satisfacerlas produce secuelas mayores en el desarrollo personal. En este caso, en cierto sentido, se satisfacen las necesidades más urgentes o los deseos más específicos, pero el precio que se paga es mayor en insatisfacción de otras necesidades y en un estancamiento en el proceso de desarrollo.
Aunque no nos guste la forma como cubrimos las propias necesidades, lo importante es hacerlo.
Todos podemos encontrar nuevos modos de satisfacer las necesidades de modo más satisfactorio para nosotros, de modo que haya una mayor coherencia y armonía interna y una relación ecológica con nuestro entorno incluido nuestro entorno social.
A veces hay incongruencia entre los distintos estados del yo y otros problemas estructurales y funcionales que dificultan la adecuada satisfacción de las necesidades. Por otra parte también hay una interacción entre los distintos niveles del ser humano y a veces hay conflictos de urgencias entre las distintas necesidades.
VIVIR NO ES SOBREVIVIR. La salud y el crecimiento tienen relación con la satisfacción de nuestras NECESIDADES ACTUALES y los deseos a ellas asociados aquí y ahora de la manera más adecuada posible y también, resolver los problemas y conflictos internos y externos que dificultan esa satisfacción adecuada.

ÁREAS DE NECESIDADES

Hay cuatro áreas de necesidades:
Física y biológica.
Emocional, psicológica, intelectual.
Relacional.
Espiritual.
Todas las necesidades son importantes y han de ser cubiertas al menos en cierto grado para mantener la salud y el bienestar personal, pero no todas tienen la misma urgencia para satisfacerlas.
Dentro de cada área de necesidades haremos pues una jerarquía de necesidades por su urgencia, no por su importancia.
Debemos tener en cuenta que las necesidades físicas y biológicas tienen preferencia sobre las otras.
Las necesidades emocionales, relacionales y espirituales adquieren más importancia con la edad y en determinados estadios del desarrollo y de la vida. Las necesidades de los distintos niveles de identidad existencial están relacionadas entre sí, algunas muy directamente, pero tienen su especificidad.

NECESIDADES FÍSICAS

Esta es una lista de las necesidades del yo físico - biológico:
De oxígeno.
De alimentos: líquidos (agua) y sólidos (comida).
De actividad (ejercicio), descanso (relajación) y de placer
De dormir
De eliminación: desperdicios líquidos, sólidos y por la piel.
De estimulación física: tocamiento y estimulación por la piel, y por los otros sentidos.
De sexo: de liberar la energía sexual de alguna forma
De equilibrio físico: térmico (abrigarse y desabrigarse), hormonal e inmunológico.

NECESIDADES PSICOLOGICAS Y EMOCIONALES

1º Reconocimiento: a) por lo que somos, b) por nuestras cualidades c) por lo que hacemos. Se satisface por medio de CARICIAS en las relaciones sociales.
2º Ser amado: Que alguien se preocupe de mí, ser importante para otra persona. (Hay muchas clases de amor. Puedo desear de un amor concreto, pero la necesidad de ser amado es simplemente de ser amado en general.)
3º Amar: Tener necesidad de amar a otras personas. La manifestación de esta necesidad de amar es un deseo de estar y/o de construir con la persona amada.
4º Autoestima: sentirnos importantes, experimentarnos a nosotros mismos como personas significativas.
5º Pertenecer: experimentar que pertenecemos a alguien, una familia, un grupo, una comunidad,
etc. Hay una forma de pertenencia interna (“ser de los...”), pero también hay una forma de pertenencia externa (“ser de los que no son de...”)
6º De estructura:
Interna: Tener respuesta a las preguntas básicas sobre sí mismo, los otros y el mundo.
Externa temporal: tener el tiempo estructurado, con la sensación de confort o seguridad que da, el saber lo que ocurrirá y lo que tengo que hacer
Externa espacial: tener el espacio estructurado de modo que pueda orientarme en él, saber dónde me encuentro y a donde dirigirme en un momento dado.
El plan de vida proporciona estructura vital, que sea positivo o negativo depende del guión de vida de cada uno.
7º De seguridad: Estar a salvo de las amenazas de la satisfacción de las necesidades. Esta necesidad de seguridad tiene dos aspectos: Seguridad física y seguridad psicológica.
8º Contacto emocional: con uno mismo, con los otros.
9º Estímulo emocional e intelectual.
10º Sensación de logro, de que alcanzo en alguna medida los propósitos y las metas que me planteo.

NECESIDADES RELACIONALES

Las necesidades relacionales según Richard Erskine, son las necesidades específicas del contacto interpersonal3. Su insatisfacción se experimenta fenomenológicamente como sentimientos de anhelo, de soledad persistente, o de intensa desazón con frecuencia acompañados de nerviosismo.
La satisfacción de las necesidades relacionales requiere de la presencia de contacto pleno de otro ser humano que sea sensible y sintonice con las necesidades relacionales y que también proporcione una contestación recíproca a cada necesidad.
Según Erskine, las ocho principales necesidades relacionales que se observan son las necesidades de:
1. Seguridad relacional: Es la experiencia visceral de tener, en la relación, nuestras vulnerabilidades físicas y emocionales protegidas. Se experimenta seguridad en la vivencia de ser simultáneamente  vulnerable y estar en armonía con el otro en la relación. Incluye la ausencia, en la relación, de sustos o peligros tanto reales como anticipados.
2. Validación, afirmación, e importancia dentro de una relación: Es la necesidad de tener de la otra persona la validación de la importancia y la funcionalidad de nuestros procesos intrapsíquicos del afecto, la fantasía, y la construcción del significado y la validación de que nuestras emociones y sentimientos tienen el valor de una comunicación significativa intrapsíquica e interpersonal. Incluye la necesidad de tener todas nuestras necesidades relacionales afirmadas y aceptadas como naturales en la relación.
3. Aceptación por otra persona estable, confiable, y protectora: Esta necesidad comienza con la necesidad de admirar y confiar en los padres, superiores, maestros, y mentores. Es la necesidad relacional de aceptación por otra persona consecuente, fiable y fidedigna; Tiene relación con la búsqueda de protección y guía y puede manifestarse como una idealización del otro.
4. Confirmación de la experiencia personal: Es la necesidad de tener la experiencia confirmada por medio de la presencia de alguien que es similar, que comprende porque ha tenido una experiencia parecida, y cuya experiencia compartida es confirmada. Esto incluye las imágenes de la fantasía o los símbolos que tienen una función significativa intrapsíquica e interpersonal. Cuando la función de la fantasía se reconoce, aprecia, y valora, la persona se siente afirmada en su experiencia.
5. Autodefinición: Es la necesidad relacional de saber y expresar en la relación la propia singularidad y recibir reconocimiento y aceptación de ello por parte del otro. La autodefinición es la comunicación de la identidad propia auto elegida mediante la expresión de preferencias, intereses, e ideas sin humillación o rechazo.
6. La necesidad de tener un impacto en la otra persona: Impacto se refiere a tener una influencia que afecta al otro de una manera deseada. La sensación de competencia individual en una relación surge de la atracción activa y eficaz de la atención e interés del otro, influenciando lo que sería del interés de la otra persona, y produciendo un cambio del afecto o la conducta en el otro.
7. La necesidad de que el otro tome la iniciativa: Iniciativa se refiere al ímpetu de hacer contacto interpersonal con otra persona. Es el conseguir que el otro, de alguna manera, reconozca y valide la importancia de uno en la relación.
8. La necesidad de expresar amor: El amor a menudo se expresa por medio de gratitud sosegada, agradecimiento, dando afecto, o haciendo algo por la persona del otro. Cuando la expresión de amor es obstaculizada, se frustra la expresión de sí-mismo-en-relación.
La ausencia continuada de satisfacción de las necesidades relacionales se manifiesta como frustración, agresión, o enojo. Cuando las rupturas en la relación se prolongan, la falta de satisfacción de la necesidad se manifiesta como una pérdida de energía o de esperanza y se muestra en creencias de guión tales como "Nadie está por mí" o "¿Para qué?".

NECESIDADES ESPIRITUALES O DEL YO ÍNTIMO

Son las que alimentan la parte más profunda de nuestra personalidad que hemos llamado el YO ÍNTIMO, el cuerpo espiritual o ALMA, el ser.
Estas necesidades son muy específicas para cada persona.
En todo caso el yo íntimo requiere:
Espacio y tiempo.
Nutrición: Para cada persona es importante identificar QUÉ es lo que alimenta su yo íntimo y CÓMO alimentarlo. Puede ser la belleza, la soledad, la música, el silencio, la naturaleza, el arte, etc.
Eliminación o producción: No basta con alimentar el yo íntimo, tiene que haber alguna forma mediante la cual las cosas salgan del alma hacia fuera:
Mediante la expresión artística.
Encontrando y realizando la finalidad de nuestra vida. Cada ser humano hacemos una contribución única al mundo. Descubrir cual es la cosa especial que solo yo tengo, ”Lo que solo yo puedo dar al mundo”, eso es la finalidad de nuestra vida, el objetivo de nuestra vida. Cuando no lo descubrimos o cuando no lo realizamos es cuando perdemos la voluntad de vivir. Cuando lo descubrimos aumenta el amor a sí mismo, la autoestima, la integración personal y el servicio a la comunidad que da sentido, significado e importancia a nuestra vida. Esto tiene relación con la voluntad de vivir.
Crecimiento y desarrollo de las capacidades del yo íntimo (de la virtud):
Detectando el camino a seguir en la vida (trayecto o sendero vital).
Desarrollando las capacidades (virtudes) de fe, esperanza, amor, generosidad: encontrando el momento adecuado, la persona adecuada y el motivo adecuado.
Pasando por las distintas fases del desarrollo espiritual:
Fase del dolor: tomando conciencia de los propios límites y de los ajenos, de los límites de la realidad y de los límites de la vida.
Fase de la sabiduría: es fase de la aceptación de los limites propios, de los otros, de la realidad y de la vida.
Fase de la alegría: aceptando los placeres y las satisfacciones de la vida de manera realista dentro de los límites.
Estimulación mediante ejercicios orientados a la espiritualidad, la estimulación del yo íntimo y su apertura y la realización de tareas espirituales como relajación, contemplación, meditación, simbolización, oración, etc.

RESOLUCIÓN DE PROBLEMAS Y ESTADOS DEL YO
Un problema es una situación en la que una necesidad no está siendo satisfecha y que puede ser resuelto. Cuando no hay solución no es un problema, es otra cosa que podemos llamar una desgracia. Por ejemplo cuando se muere un ser querido nos enfrentamos a una situación en la que una o más necesidades que se satisfacían con la relación con ese ser querido ya no pueden satisfacerse. Además esta es una situación que no tiene solución; es una desgracia.
Un problema no tiene por que ser algo desagradable, aunque sí genera una incomodidad que pone en marcha el proceso de resolución de la necesidad insatisfecha, la creatividad, la utilización de los recursos y la actualización de las relaciones. Todos ellos posibles recursos necesarios para su resolución.
En la satisfacción de todas las necesidades y los deseos, en la resolución de los problemas, juegan un papel fundamental los estados del yo y nuestras relaciones con el entorno. Es decir el yo psicológico emocional y el yo relacional.
Todos tenemos un Padre, un Adulto y un Niño. Nuestro Niño tiene muchos hábitos, decididos e interiorizados en el curso de la experiencia de la vida y creencias ideadas, en relación con la satisfacción de las necesidades y los deseos al relacionarse con el entorno. Nuestro Padre tiene un conjunto de límites, permisos y proposiciones provocativas adquiridos de las personas significativas del entorno familiar y social, en relación con el cuidado de nuestras necesidades. Nuestro Adulto tiene los recursos del procesamiento de los datos e informaciones de la realidad interna y externa para pensar la mejor manera de satisfacer las necesidades individualmente o en relación con los otros, y elaborar planes autónomos al respecto.
En relación con los distintos tipos de necesidades podemos hablar de problemas arcaicos, que están relacionados con las necesidades arcaicas insatisfechas, problemas aprendidos, que guardan relación con las necesidades aprendidas, y problemas actuales, que tienen relación con las necesidades actuales no satisfechas.
Los problemas arcaicos se resuelven por medio del reparentamiento4 y la revivencia de las situaciones infantiles (Rechilding5) que faciliten la aceptación de la frustración y la integración de los estados del yo Niño con exceso de energía desatada6. Los problemas aprendidos, mediante la
redecisión7 y el crecimiento personal que permite asumir el propio poder y establecer claros los límites diferenciadores. Los problemas actuales, con la percepción, el pensamiento, la creatividad, la acción efectiva y la aceptación de las consecuencias y resultados positivas o negativas de las acciones puestas en marcha.
Además puede haber problemas relacionados con el entorno por la escasez de recursos, los conflictos de necesidades y deseos y los juegos de poder. Estos problemas se resuelven con la comunicación, la creatividad, la negociación y la cooperación8 y en muchas ocasiones con la mediación y la ayuda exterior.

AUTOLIMITACIONES EN LA SATISFACCIÓN DE LAS NECESIDADES
El proceso saludable de satisfacción de las necesidades y deseos suele ser cíclico como hemos vistoantes y sigue el siguiente esquema para cada una de ellas:
1. Tomar conciencia de las necesidades y deseos insatisfechos:
Sentir la incomodidad.
Identificar la necesidad o el deseo insatisfecho asociado con la incomodidad.
2. Planear una acción efectiva para su satisfacción:
Tener en cuenta los recursos propios, de los otros implicados y de la situación.
Elaborar una estrategia.
Prever los posibles resultados o consecuencias.
Decidir las mejores opciones.
3. Realizar la acción efectiva que nos ponga en condiciones de contacto y asimilación de lo que satisfará la necesidad y el deseo:
Expresar la necesidad o el deseo.
Pedir lo que se necesita o desea.
Negociar con nosotros y
Cooperar en la acción.
Contactar con el objeto del deseo.
4. Aceptar las consecuencias y/o los resultados de la acción.
Tener contención para la frustración y el goce.
A continuación pasa a un primer plano otra necesidad o deseo y así sucesivamente en proceso cíclico y continuo en el que ocupan el primer plano las distintas necesidades y deseos.
Un proceso adecuado o saludable de satisfacción de las necesidades y deseos, de una manera equilibrada y ecológica, como este conduce a un crecimiento personal y a una armonía interna y externa, relacional y espiritual.
Algunas veces, en alguna medida, las personas bloqueamos el proceso de resolución de problemas y de satisfacción adecuada o saludable de las necesidades y los deseos por diversos motivos:
Por ciertas actitudes (de guión) decididas o interiorizadas en relación con las necesidades o su satisfacción:
“Yo no necesito nada”.
“Yo no necesito a nadie”.
Por tener límites interiorizados muy rígidos en relación con acercarse, pedir, pertenecer, etc.
Por falta de permisos para sentir, pensar, actuar, imaginar y crear, etc.
Por bajo nivel de autoestima y otras decisiones autolimitadoras.
Por falta de información sobre las necesidades o la forma de satisfacerlas en un momento dado.
Por conflictos o deficiencias internas entre los distintos estados del yo o entre los distintos niveles del yo:
Formas contrapuestas o contradictorias de resolver los problemas.
Falta de planes para satisfacerlas.
Dificultades para llevar los planes a la práctica.
Problemas de perspectiva en relación con el grado de satisfacción de las necesidades. Por ejemplo no ser consciente de que nadie cubre sus necesidades al cien por cien, de que no hay una sola forma de satisfacer las necesidades o de que cada persona necesita un nivel diferente de satisfacción de sus necesidades para sentirse bien.
Entonces el proceso menos saludable de satisfacción de las necesidades y de los deseos puede presentar estancamiento en los distintos pasos anteriores:
Anestesiarse o insensibilizarse en vez de tomar conciencia:
Negando las necesidades y deseos
Evitando o confundiendo las necesidades y deseos mediante adicciones: al tabaco, a la televisión, a sustancias diversas, a comidas, al sexo, etc.
Descontar en vez de planear:
Exagerando o minimizando, basándose en prejuicios y/o fantasías e ilusiones.
Desviando o acomodando el significado de los estímulos, de los problemas o de los recursos al propio marco de referencia, sin llegar a un plan efectivo.
Descontando, sin pensar opciones posibles, por acomodarse a " lo que hay que hacer es...", es decir, a criterios no efectivos, ni apropiados a la situación.
Comportarse de forma pasiva en vez de efectiva:
No hacer nada, descontándose, esperando que "otro haga por mi"
Sobreadaptarse y actuar bajo el criterio "los otros antes que yo siempre, para ser guay (OK)"
Agitarse actuando sin un objetivo o dirección apropiados para satisfacer la necesidad o el deseo en la situación.
Incapacitarse o descargar violentamente contra otros sin un objetivo o propósito que resuelva la situación de necesidad o deseo, sin medir las consecuencias y/o resultados.
Manipular en vez de negociar y cooperar de forma efectiva:
Usar la expresión afectiva de forma encubierta o desplazada con el fin de hacerse la Víctima para conseguir manipular posibles Salvadores.
Usar los sentimientos de los otros, compitiendo con su capacidad de cuidarse o, lo que es lo mismo, ponerse en una posición de Salvador manipulando a posibles Víctimas o competir con otras personas en posición de Salvación alternativas.
Escalar emocionalmente con el fin de manipular posibles Víctimas desde una posición de
Perseguidor.
Actuar descontando recursos propios o límites ajenos, consiguiendo así manipular a posibles
Perseguidores implicados en la situación, quedando en posición de Víctima perseguida.
No aceptar la realidad en vez de satisfacer la necesidad y el deseo dentro de lo posible.
No aceptar y disfrutar el placer y la satisfacción conseguida con la acción efectiva.
No aceptar los límites ajenos o propios después de la acción más efectiva posible, lo que dificulta la aceptación de la frustración en caso de satisfacción parcial o diferida de la necesidad o del deseo.
No aceptar los límites de la realidad que dificulta disfrutar lo posible de las situaciones de la vida.

 EL CUIDADO DE SÍ MISMO
La persona que sabe cuidarse es una persona que:
Se conoce a sí misma, sabe donde están sus dificultades, sabe sus habilidades, sus debilidades y sus carencias.
Tiene una serie variada de intereses y muchas fuentes de satisfacción.
Tiene una variedad de respuestas y reacciones frente al estrés, no una sola como comer mucho, o dormir, o irritarse o molestarse, etc.
Reconoce y acepta las diferencias individuales y ve que no todo el mundo es igual y que para ella esto está bien.
Es creativa, activa y productiva (asertiva) y se plantea. “¿Qué se puede hacer para manejar este estrés?”.
Se programa adecuadamente para:
Hacer ejercicio físico adecuado.
Cuidar su alimentación y su estado nutritivo.
Controla el estrés emocional mediante: relajación, meditación, contemplación, simbolización, terminar y resolver las situaciones emotivas no resueltas del pasado, perdona y se perdona.
Es consciente de sí mismo, de sus necesidades, deseos, idiosincrasia, y peculiaridades propias. O bien se siente cómodo con sus características o las cambia. Es decir es congruente y asertivo.
Planifica de manera autónoma su vida, sus actividades, su tiempo, hace sus elecciones vitales positivas.
Crea y mantiene unos adecuados sistemas de apoyo.

PISTAS PARA EL CRECIMIENTO
Estas son algunas preguntas clave para propiciar el crecimiento personal en relación con las necesidades:
¿Estoy informado sobre las necesidades?
¿Tengo permiso para tener y para satisfacer las necesidades?
¿Tengo algún problema de actitud con respecto a la satisfacción de necesidades?
¿Qué necesidades tengo?
¿Qué posibilidades tengo para satisfacerlas?
¿Sé lo que voy a hacer en relación con las necesidades?
¿Lo pongo en práctica?

2.2 Creación del clima de seguridad psicológica y sosiego.

La educación en la escuela requiere de una diversidad de ambientes que favorezcan sus procesos de aprendizaje. Estos ambientes necesitan contar con entornos socio-afectivos y físicos favorables y adecuados para permitir que los estudiantes
*Se sientan bien motivados en sus actividades.
*Interactúen con confianza y respeto entre sí y con el profesor.
*Tengan ocasiones para realizar actividades comunes e intercambien ideas y opiniones.
*Amplíen sus posibilidades de exploración.
El entorno socio- afectivo se genera a través de las relaciones que se establece entre los miembros de la comunidad educativa, en especial entre los alumnos y sus maestros. Para lograr el ambiente adecuado se debe establecer; relaciones respetuosas, promover la confianza y la comunicación, incentivar el desarrollo intelectual de los estudiantes, poner atención en el desarrollo personal y social, finalmente, el maestro se constituya en modelo de comportamiento ético y desempeño intelectual. ¿Qué aspectos debemos cuidar para crear una buena “atmósfera en el ambiente educativo? 
Primeramente se debe proporcionar un ambiente donde los estudiantes puedan aprender contentos, es una de las responsabilidades más importantes de los docentes, a continuación se presentan algunos aspectos a tomar en cuenta para crear un ambiente favorable.

1.- Protección del ambiente donde se realiza el aprendizaje. En cuanto a la protección del ambiente debemos preguntarnos ¿Cómo debemos proteger el ambiente donde se realiza el aprendizaje?
      -El ambiente físico del aula debe brindar a los estudiantes:
*Seguridad
*Limpieza
*Espacio del aula
*Ventilación del aula
      -Además de lo señalado se debe considerar el espacio físico corporal.:
*Ambiente educativo, lugar donde se encuentra el “amor”, la seguridad psicológica y el sosiego que en muchas ocasiones podrían no encontrarlo en sus hogares o comunidad:
Es el espacio o ambiente donde estudiantes encuentran tranquilidad, son aceptados por todos y pueden vivir la vida en integridad. Solamente logrando un ambiente como éste, los estudiantes se concentran en el estudio.
Para lograr este ambiente se debe tener en cuenta estos aspectos:
*Los estudiantes deben ser reconocidos y aceptados por el profesor y los compañeros.
*sentir alegría al participar del aprendizaje.
*Poder saber que uno existe.


2.3 Los procesos de descubrimiento en el conocimiento.

LA COMPETENCIA COMO PROCESO DE DESCUBRIMIENTO
Friedrich A. von Hayek

I

Es difícil defender a los economistas del cargo de haber discutido la competencia, por cerca de 40 o 50 años, basándose en conjeturas que si reflejaran la verdad del mundo real harían que la competencia fuera algo sin interés e inútil. Si alguien conociera efectivamente todo lo concerniente a aquello que la teoría económica llama datos, la competencia sería, en realidad, un método inútil para asegurar un ajuste a estos hechos. No es sorprendente, por tanto, que algunos se hayan visto inducidos a concluir que podemos prescindir totalmente del mercado, o que los resultados de éste sólo deberían usarse como un primer paso para garantizar una producción de bienes y servicios que podamos manejar, corregir o redistribuir del modo que queramos. Otros, cuya idea de la competencia pareciera derivar únicamente de los textos modernos, han concluido, naturalmente, que ésta no existe.

Contra esto es útil recordar que dondequiera que se pueda justificar racionalmente el uso de la competencia, ello será sólo sobre la base de que no conocemos anticipadamente los hechos que determinan las acciones de los competidores. Ya sea en los deportes como en los exámenes, y no menos en la adjudicación de contratos gubernamentales o de premios a la poesía, sería obviamente inútil organizar competencias si supiéramos de antemano quién será el ganador. Como se indica en el título de la conferencia, propongo que la competencia sea considerada como un procedimiento para descubrir hechos que, de no recurrir a ella, serían desconocidos para todos o, por lo menos, no serían utilizados.

Esto puede parecer tan obvio e irredargüible a primera vista como para que no merezca ninguna atención. No obstante, de la formulación explícita del aparente axioma anterior se siguen de inmediato algunas interesantes consecuencias, las que no son tan obvias. Una de ellas es que la competencia es valiosa sólo porque, y en tanto, sus resultados son imprevisibles y diferentes, en general, de aquellos que alguien pudiera haber perseguido deliberadamente. Y, aún más, que los efectos generalmente provechosos de la competencia deben incluir el desilusionar o derrotar algunas expectativas o intenciones particulares.

En estrecha conexión con esto hay una interesante consecuencia metodológica, la que es de gran utilidad para explicar el descrédito en que ha caído el enfoque microeconómico de la teoría. A pesar de que esta teoría, a mi juicio, pareciera ser la única capaz de explicar el papel de la competencia, ya no es comprendida ni siquiera por algunos supuestos economistas.
Por consiguiente, vale la pena decir inicialmente algunas palabras acerca de la peculiaridad metodológica de la teoría de la competencia, cualquiera ésta sea, puesto que ella ha hecho que sus conclusiones resulten sospechosas para muchos de los que aplican habitualmente una prueba sobre simplificada para decidir qué es lo que están dispuestos a aceptar como algo científico.

La consecuencia necesaria de la razón por la que utilizamos la competencia es que en aquellos casos en que es relevante nunca puede demostrarse la validez empírica de la teoría. Podemos someterla a pruebas en modelos conceptuales y podríamos examinarla en situaciones reales, creadas artificialmente, donde los hechos que deberían ser descubiertos por la competencia son ya conocidos por el observador. Pero en tales casos ello no tiene ningún valor práctico, de modo que llevar a cabo el experimento no justificaría su costo. Si no podemos conocer los hechos que esperamos descubrir por medio de la competencia, nunca podremos comprobar cuán efectiva ha sido ésta para descubrir aquellos hechos que podrían revelarse.
Lo único que podemos descubrir es que, en general, las sociedades que se atienen a la competencia para lograr este propósito han alcanzado sus objetivos más exitosamente que las otras. Esta es una conclusión que la historia de la civilización parece haber confirmado fehacientemente.
La peculiaridad de la competencia —lo que tiene en común con el método científico— es que su desempeño no puede ser sometido a pruebas en los casos particulares en que es significativa, sino que se demuestra sólo por el hecho de que en comparación con otras disposiciones alternativas será el mercado el que prevalecerá. Las ventajas de los procedimientos científicos aceptados nunca pueden ser probadas científicamente; únicamente la experiencia común puede demostrar que, en general, dichos procedimientos son más aptos para suministrar los bienes que los enfoques alternativos.

La diferencia entre la competencia económica y los exitosos procedimientos de la ciencia consiste en que la primera es un método para descubrir hechos particulares que son relevantes para alcanzar objetivos específicos temporales, en tanto que la ciencia aspira al descubrimiento de lo que se denomina a veces “hechos generales”, que son regularidades de los acontecimientos.
La ciencia se ocupa de hechos particulares únicos, sólo hasta el punto en que éstos ayudan a confirmar o refutar teorías. Dado que ellos se refieren a rasgos permanentes y generales del mundo, los descubrimientos de la ciencia disponen de mucho tiempo para probar su valor. En contraste, los beneficios de los hechos particulares, cuya utilidad se descubre mediante la competencia en el mercado, son en gran medida transitorios. En lo que concierne a la teoría del método científico, sería tan fácil desacreditarla, basándose en que ésta no lleva a predicciones comprobables respecto a lo que puede descubrir la ciencia, como lo sería desacreditar la teoría del mercado sobre la base de que no logra predecir los resultados particulares que éste alcanzará. Dada la naturaleza del caso, la teoría de la competencia no puede hacerlo en ninguna situación en que fuera razonable utilizarla. Como veremos, su capacidad de predecir está necesariamente limitada a vaticinar el tipo de patrón o el carácter abstracto del orden que se forma, pero no se extiende a la predicción de hechos particulares.

II

Habiéndome despojado de esta enojosa preocupación, volveré al tema central de esta conferencia, señalando que la teoría económica parece cerrarse a veces, desde un principio, el camino hacia una evaluación del carácter del proceso de la competencia, ya que parte de la suposición de una oferta “dada” de los bienes escasos. Pero, cuáles son éstos o qué cosas constituyen mercaderías y cuán escasas o valiosas son éstas es lo que la competencia, precisamente, debe descubrir. Únicamente los resultados provisorios, que resultan del proceso del mercado en cada etapa, indican a los individuos lo que deben buscar. La utilización del conocimiento, ampliamente disperso en una sociedad que tenga una distribución extensiva del trabajo, no puede descansar en el hecho de que los individuos conozcan todos los usos particulares a los cuales pueden aplicarse las cosas que les son familiares dentro de su propio medio ambiente individual. Los precios dirigen su atención a aquello que vale la pena descubrir respecto de lo que el mercado ofrece en materia de ciertos bienes y servicios. Esto significa que las combinaciones de conocimientos y habilidades individuales —en alguna medida, siempre únicas—, que el mercado permite usar, no constituyen, ni siquiera en una mera primera instancia, un conocimiento de los hechos que los individuos puedan registrar y comunicar, si alguna autoridad así lo solicitase. El conocimiento al cual me refiero consiste más bien en una capacidad para descubrir las circunstancias especiales, lo que sólo será efectivo si los poseedores de este conocimiento son informados por el mercado acerca de qué clase de bienes o servicios son requeridos y cuál es la urgencia de esta necesidad.

Esto debe bastar para indicar a cuál tipo de conocimiento me refiero cuando llamo a la competencia “un método de descubrimiento”. Habría mucho que agregar para revestir con carne concreta los huesos desnudos de esta afirmación, y, de este modo, poder demostrar toda su importancia práctica. Pero debo contentarme con indicar brevemente, en esta forma, lo absurdo que es el procedimiento usual de iniciar el análisis con una situación en que todos los hechos son supuestamente conocidos. Esta es una situación que la teoría económica, curiosamente, denomina “la competencia perfecta”. Esta no deja lugar, en parte alguna, a la actividad llamada competencia, la que se supone que ya ha ejecutado su tarea. Sin embargo, debo apresurarme para examinar una cuestión en la que existe aún mayor confusión, a saber, el significado del argumento de que el mercado ajusta espontáneamente las actividades a los hechos que descubre, o la cuestión de la finalidad con que el mercado utiliza esta información.
La confusión que aquí predomina se debe principalmente a la manera errónea de considerar el orden que produce el mercado como una “economía”, en el estricto sentido de la palabra, y al hecho de juzgar los resultados del proceso del mercado con criterios que son apropiados solamente para una específica comunidad organizada, al servicio de una jerarquía determinada de fines. Pero tal jerarquía de fines no es relevante para la compleja estructura compuesta por innumerables disposiciones económicas individuales.
A esta última, desafortunadamente, también la describimos con la misma palabra: “economía”, pese a que es fundamentalmente diferente y debe ser juzgada, entonces, por patrones distintos. Una economía, en estricto sentido, es una organización u ordenamiento en el que alguien adjudica deliberadamente recursos a un orden unitario de fines. El orden espontáneo producido por el mercado no es de esta especie, y en muchos aspectos importantes no se comporta como una economía propiamente tal. En particular, el orden espontáneo es diferente porque no garantiza que aquellas necesidades que la opinión general considera más importantes serán siempre satisfechas, antes que las escaseces menos trascendentes. Esta es la razón principal por la cual la gente objeta este orden. En efecto, el socialismo no es otra cosa que un requerimiento para que el orden del mercado (o “catalaxia”, como prefiero llamarlo, para evitar toda confusión con una economía propiamente dicha) se transforme en una economía en su sentido estricto, en la que una escala común de prioridades determine cuáles de las diversas necesidades deben ser satisfechas y cuáles no.

El problema que presenta este objetivo socialista es doble. Así como ocurre en toda organización deliberada, sólo el conocimiento del organizador puede participar en el diseño de la economía propiamente tal, y todos los miembros de dicha economía —concebida como una organización intencional— deben guiarse en sus acciones por la jerarquía unitaria de los fines que ésta sirve. Por otro lado, las ventajas del orden espontáneo del mercado, o de la “catalaxia” son, respectivamente, dos: 1) el conocimiento que se usa en el mercado es aquel que poseen todos sus miembros, y 2) los fines que sirve son los objetivos propios de aquellos individuos, en toda su variedad y desacuerdo.
De esta realidad surgen ciertas dificultades intelectuales que inquietan no solamente a los socialistas sino también a la totalidad de los economistas que quieren cuantificar los logros del orden del mercado, ya que si éste no está al servicio de un orden determinado de fines, y si, en realidad, al igual que todo orden formado espontáneamente no puede estimarse legítimamente que tenga fines particulares, tampoco es posible, por tanto, expresar el valor de sus resultados como una suma de sus productos individuales determinados. ¿Qué entendemos, entonces, cuando afirmamos que el orden del mercado produce, en cierto sentido, lo máximo o lo óptimo?
A pesar de que no puede decirse que la existencia de un orden espontáneo, no creado para un fin particular, tenga propiamente una finalidad, dicho orden puede, sin embargo, conducir en gran medida al logro de muchos fines particulares diferentes, los que no son conocidos, en su conjunto, por ninguna persona singular ni por grupos relativamente pequeños de individuos. En efecto, la acción racional sólo es posible en un mundo totalmente ordenado. Por consiguiente, es lógico intentar crear las condiciones bajo las cuales será sumamente probable que un individuo, tomado el azar, alcance sus fines en forma tan efectiva como le sea posible, aun cuando no pueda predecirse cuáles serán los objetivos particulares favorecidos y cuáles no.
Como hemos visto, los resultados de un método de descubrimiento son, por naturaleza, imprevisibles, y lo único que podemos esperar de la adopción de un método efectivo de descubrimiento es mejorar las oportunidades de los individuos que no conocemos. El único objetivo común que podemos perseguir al elegir esta técnica de ordenamiento de los asuntos sociales es la clase general de patrón o el carácter abstracto del orden que se formará.

III

Los economistas suelen referirse al orden que produce la competencia como un equilibrio; un término poco feliz, ya que tal equilibrio presupone que los hechos ya han sido descubiertos, y que ha cesado, por tanto, la competencia. El concepto de “orden”, que prefiero al de equilibrio —por lo menos para la discusión de los problemas de la política económica—, tiene la ventaja de que podemos hablar significativamente de un orden que hasta cierto punto es abordable, en diversos grados, y que puede ser conservado a través de un proceso de cambios. Si bien el equilibrio económico no existe, hay cierta justificación para afirmar que la clase de orden, del cual nuestra teoría describe un tipo ideal, llega a ser alcanzado en alto grado.
Este orden se manifiesta, en primer lugar, en la circunstancia de que las expectativas en torno a las transacciones que logren efectuarse con otros miembros de la sociedad —sobre las cuales se basan los planes de los diversos asuntos económicos— pueden ser satisfechas en su mayor parte.
Este ajuste mutuo de los planes individuales es originado por aquello que —desde que las ciencias físicas comenzaron también a preocuparse de los órdenes espontáneos o sistemas auto-organizativos— hemos aprendido a llamar “retroalimentación negativa”. En efecto, como lo reconocen inteligentes biólogos: “[M]ucho antes que Claude Bernard, Clark Maxwell, Walter B. Cannon o Norbert Wiener hubieran desarrollado la cibernética, Adam Smith, en La Riqueza de las naciones, usó esta idea en forma igualmente clara. La ‘mano invisible’ que regula los precios hasta el último detalle está manifiestamente contenida en esta idea. En un mercado libre, dice Smith, los precios se regulan por la retroalimentación negativa”.
Veremos que es de crucial importancia para la comprensión del funcionamiento del mercado el hecho de que un alto grado de coincidencias de expectativas tenga por causa la desilusión sistemática de algún tipo de expectativas. Pero lo que logra el mercado no es sólo un ajuste mutuo de los planes individuales; también garantiza que todo lo que se produce lo será por la gente que puede hacerlo a menos precio (o por lo menos igualmente barato) que otros que no lo producen (y que no pueden dedicar su energía a elaborar algo que sea comparativamente más barato), y que todo producto será vendido a un precio inferior a aquel que pudiera suministrar otra persona que, de hecho, no lo produce. Esto, por supuesto, no excluye la posibilidad de que algunos obtengan ganancias considerables sobre sus costos si éstos son muy inferiores a aquellos del productor potencial más eficiente. Pero ello significa que, de la combinación de mercaderías que de hecho se producen, conseguiremos producir la cantidad que nos lo permita algún método conocido. Por supuesto que no será tanto como lo que pudiéramos producir si el conocimiento que alguien tuviera o pudiera adquirir fuese dirigido por una entidad y puesto en un computador (el costo de descubrirlo, sin embargo, sería considerable). Pero no somos ecuánimes con los logros del mercado si lo juzgamos desde lo alto, comparándolo con un patrón ideal que no podemos conocer de manera alguna. Si juzgamos al mercado, como debería ser, desde abajo, entonces deberíamos contrastarlo con lo que podríamos alcanzar por cualquier otro método, especialmente en relación a lo que podría ser producido si se le impidiese hacerlo a la competencia, es decir, si sólo aquellos a quienes alguna autoridad hubiera dado el derecho de producir o vender algunas cosas particulares estuvieran autorizados para hacerlo. Sólo debemos tener presente cuán difícil es, dentro de un sistema competitivo, descubrir formas de abastecer a los consumidores con bienes de mejor calidad o más baratos que los que ya obtienen.
Dondequiera que detectemos la existencia de esas oportunidades no aprovechadas, descubriremos por lo general que ellas no se han desarrollado, no son utilizadas, porque su uso es impedido ya sea por el poder de la autoridad  (incluso por la imposición de privilegios de patentes) o por algún mal uso personal del poder que la ley debería prohibir.
Al respecto, no debe olvidarse que el mercado sólo ocasiona una aproximación hacia algún punto de esa superficie multidimensional, en virtud de lo cual la teoría económica pura representa el horizonte de todas las posibilidades hacia las cuales puede intentarse llevar la producción de cualquier combinación proporcional de mercancías y servicios. El mercado deja, en gran medida, la combinación particular de bienes y su distribución entre los individuos a circunstancias imprevisibles y, en este sentido, a la casualidad. Esto es, según lo había comprendido ya Adam Smith, como si hubiéramos aceptado participar en un juego, parcialmente de habilidad y también, en parte, de suerte. Este juego competitivo, al precio de dejar a la casualidad, en alguna medida, la cuota de cada individuo, garantiza que el equivalente real de lo que resultará ser su cuota será tan grande como sepamos hacerlo. El juego no es, como se dice hoy, uno de suma-cero, sino uno a través del cual, si se juega conforme a las reglas, se amplía el pozo compartible, dejando las cuotas individuales en el pozo, en gran medida, a la suerte. Una mente que comprenda todos estos hechos podría seleccionar de la superficie el punto que deseara y distribuir este producto del modo que estimase más adecuado. Pero el único punto presente (o tolerablemente cercano) en el horizonte de las posibilidades que podemos alcanzar es aquel al cual llegaremos si dejamos su determinación al mercado. El así llamado “máximo” que alcanzamos en forma natural no puede ser definido como una suma de cosas singulares, sino sólo en función de la oportunidad que ofrece a gente desconocida de obtener el más amplio y efectivo equivalente posible para sus cuotas relativas, las que serán determinadas en parte por la casualidad. Puesto que sus resultados no pueden simplemente evaluarse en términos de una escala única de valores, como es el caso en una economía propiamente tal, resulta muy engañoso intentar evaluar los resultados de la “catalaxia” como si ésta fuera una economía.

IV

La interpretación errónea del orden del mercado, como una economía que puede y debe satisfacer necesidades diversas en un cierto orden de prioridad, aparece especialmente en los esfuerzos de las políticas destinadas a corregir los precios e ingresos, en función de lo que se denomina “justicia social”. Cualquiera sea el significado que los filósofos sociales hayan atribuido a este concepto, en la práctica de la política económica éste ha implicado siempre la protección de ciertos grupos, para evitar que éstos desciendan necesariamente de la posición material absoluta o relativa que han disfrutado durante cierto tiempo. No obstante, éste no es un principio sobre cuya base se puede actuar en forma general, sin destruir con ello los fundamentos del orden del mercado. No sólo el incremento continuo, sino que en ciertas circunstancias aun la mera mantención del nivel existente de ingresos, depende de la adaptación a ciertos cambios imprevisibles. Esto implica necesariamente que la cuota relativa y, quizás también la absoluta, de algunos deberá reducirse, aunque éstos no sean responsables en manera alguna de su reducción.
El punto que siempre debe tenerse presente es que todo ajuste económico se hace necesario a raíz de cambios imprevisibles; y que la razón, en rigor, para emplear el mecanismo de precios es la de señalar a los individuos que lo que están haciendo o pudieran hacer ha llegado a ser menos o más requerido, por motivos de los que ellos no son responsables. La adaptación de todo el orden de actividades a las nuevas circunstancias descansa en la remuneración (remuneration) que deriva del cambio en estas diversas actividades, independientemente de los méritos o faltas de aquellos que han sido afectados.
El término “incentivos” es usado frecuentemente, en este contexto, con connotaciones en cierto modo engañosas, como si el problema principal fuera inducir a la gente a esforzarse suficientemente. Sin embargo, la indicación más importante que ofrecen los precios no consiste tanto en cómo se debe actuar, sino en qué es lo que se debe hacer. En un mundo que cambia continuamente, incluso la mera mantención de un nivel determinado de riqueza requiere de incesantes modificaciones en la dirección de los esfuerzos de algunas personas, las que sólo tendrán lugar si se aumentan las remuneraciones de ciertas actividades y disminuyen las de otras. Con estos ajustes, que en condiciones relativamente estables sólo son necesarios para mantener la corriente de ingresos, no hay ningún “excedente” (surplus) disponible que pueda ser usado para compensar a aquellos contra los cuales se revierten los precios. Sólo en un sistema que crezca rápidamente podemos esperar que se eviten descensos absolutos en las posiciones de ciertos grupos.
Al respecto, los economistas modernos frecuentemente pasan por alto el hecho de que aun la relativa estabilidad que muestran algunos de los conjuntos que la macroeconomía considera como datos, es en sí el resultado de un proceso microeconómico del que los cambios en los precios relativos son una parte esencial. Es sólo en virtud del mecanismo del mercado que las personas se sienten motivadas para entrar a éste y llenar la brecha provocada por el fracaso de algunos en satisfacer las expectativas de sus asociados.
En efecto, todas aquellas curvas agregadas de demanda y oferta, con las cuales nos gusta operar, no constituyen en realidad hechos objetivamente determinados, sino resultados del proceso de competencia que continúa ininterrumpidamente. Tampoco cabe esperar que, a través de la información estadística, podamos llegar a saber cuáles son los cambios necesarios en los precios o ingresos para que se originen ajustes en los cambios inevitables.
El punto principal es, sin embargo, que en una sociedad democrática es totalmente imposible crear por mandato cambios que no son considerados justos, y cuya necesidad nunca podrá ser claramente demostrada. La regulación premeditada en dicho sistema político siempre tenderá a asegurar aquellos precios que parecen ser justos. Esto significa, en la práctica, la conservación de la estructura tradicional de ingresos y precios. Un sistema económico en que cada uno obtiene lo que otros piensan que merecen será un sistema altamente ineficiente; aparte de ser también intolerablemente opresivo. Toda “política de ingresos”, por consiguiente, se inclina más a prevenir que a facilitar aquellos cambios en las estructuras de precios e ingresos que son necesarios para adaptar el sistema a circunstancias nuevas.
Una de las paradojas del mundo actual es que los países comunistas están probablemente más libres de la pesadilla de la “justicia social” y, a la vez, más dispuestos que los países capitalistas a dejar recaer el peso en aquellos para quienes el desarrollo ha sido desfavorable. Para ciertos países occidentales, al menos, la situación no parece tener remedio, precisamente, porque la ideología que domina sus políticas hace imposibles los cambios que son necesarios para que la condición de la clase trabajadora se eleve lo suficientemente rápido como para provocar la desaparición de esta ideología.

V

Si en los sistemas económicos altamente desarrollados la competencia es importante como proceso de sondeo, en el que los exploradores buscan oportunidades no aprovechadas, las que al ser descubiertas pueden ser utilizadas también por otras personas, lo es aún más en los países subdesarrollados. Mi atención se ha volcado principalmente, en forma deliberada, a los problemas de la preservación de un orden que sea capaz de proveer con eficacia las condiciones que se precisan para conocer la mayoría de los recursos y las técnicas, y donde las adaptaciones constantes de las actividades se hacen necesarias sólo a través de cambios menores inevitables, los que posibilitan la mantención de un nivel determinado de ingresos.
No consideraré aquí el papel indudable que juega la competencia en el avance del conocimiento tecnológico. Pero sí quiero señalar que éste es cuanto más importante donde no ha habido antes una competencia activa, y donde la tarea principal consiste en descubrir las posibilidades aún desconocidas de la sociedad. La creencia de que podemos prever y controlar la estructura de la sociedad que emergerá en los países altamente desarrollados, en virtud del desarrollo tecnológico, tal vez no sea del todo absurda, aunque es en gran medida errónea. Pero es simplemente irreal creer que podemos determinar anticipadamente la estructura social de un país cuyo problema principal es todavía descubrir cuáles son los recursos materiales y humanos disponibles, o que seamos capaces de predecir las consecuencias particulares de cualquiera medida que podamos tomar respecto a tal país.
Aparte del hecho de que en esas sociedades existe tanto más por descubrirse, hay además otra razón por la cual la mayor libertad de competencia parece ser más importante en tales países que en otros más avanzados.
Esta es, que los cambios requeridos en los hábitos y costumbres tendrán lugar sólo si algunos pocos, que desean y son capaces de experimentar con métodos nuevos, consiguen que la mayoría se vea, por necesidad, obligada a seguirlos, y si son capaces, al mismo tiempo, de mostrarle a esa mayoría el camino a seguir. El necesario proceso de descubrimiento será impedido u obstaculizado si la mayoría logra mantener a la minoría sujeta a los hábitos tradicionales. Una de las razones principales de la aversión a la competencia es, evidentemente, el que ésta no sólo muestra cómo pueden hacerse las cosas en forma más efectiva, sino que enfrenta a aquellos que dependen del mercado para sus ingresos con la sola alternativa de imitar a los más exitosos o perder parte de sus ingresos. La competencia produce, de esta manera, una especie de coacción impersonal que obliga a numerosos individuos a ajustar su estilo de vida de un modo que ningún precepto o mandato lograría hacerlo. La dirección centralizada, al servicio de la así llamada “justicia social”, tal vez sea un lujo que sólo pueden permitirse las naciones ricas, por un período largo quizás, sin que se perjudiquen mayormente sus ingresos. Pero éste no es ciertamente un método mediante el cual los países pobres puedan acelerar su adaptación a las circunstancias rápidamente cambiantes, de lo cual depende su crecimiento.
Tal vez merezca aquí mencionarse que las posibilidades de crecimiento tenderán a ser mayores cuanto más extensas sean las posibilidades aún no utilizadas de un país. Aunque esto parezca extraño a primera vista, una alta tasa de crecimiento es, con frecuencia, prueba de que las oportunidades han sido descuidadas en el pasado. En esta forma, una alta tasa de crecimiento puede testimoniar, a veces, las políticas erróneas del pasado antes que las buenas políticas del presente. En consecuencia, no es razonable esperar en los países altamente desarrollados una tasa tan alta de crecimiento como la que puede alcanzarse en los países donde la utilización efectiva de los recursos fue impedida durante mucho tiempo por obstáculos legales e institucionales.
Por lo que he observado en el mundo, la proporción de personas privadas que están preparadas para ensayar nuevas posibilidades —cuando éstas parecen prometer mejores condiciones, y cuando sus congéneres no se lo impiden— es muy similar en todas partes. La tan lamentada ausencia de un espíritu de empresa en muchos de los países nuevos no es una característica inalterable de los habitantes individuales, sino la consecuencia de las restricciones que ejercen sobre ellos las costumbres e instituciones existentes. Por esta razón, sería fatal que en tales sociedades se permitiese que la voluntad colectiva dirija los esfuerzos de los individuos; el poder del gobierno, en cambio, debiera confinarse a defender a los individuos de las presiones de la sociedad. Tal protección de las iniciativas y empresas individuales solamente puede lograrse mediante la institución de la propiedad privada y el conjunto total de las instituciones libertarias contenidas en la ley.

2.4 La labor de acompañamiento en el plano cognoscitivo.

A lo largo de la formación escolar del estudiante, con la finalidad de promover su desarrollo integral, se efectúa la acción tutorial, centrada en la persona como ser individual y como grupo, y no en los problemas o las tareas, es decir, en el proceso de desarrollo personal de los estudiantes tanto en el plano afectivo como en lo académico.

El tutor debe lograr mantener  con sus estudiantes una relación de soporte y respeto, de modo que se convierta en un referente confiable para ellos. Y ese vínculo entre tutor y estudiante, fomentará y motivará el desarrollo personal del estudiante. El crecimiento personal de los estudiantes se incentiva, entre otras cosas, mediante las relaciones interpersonales, saludables y estimulantes, propositivas y acogedoras que los tutores brindan a los educandos. La acción tutorial es permanente, los tutores asumen un rol orientador y de acompañamiento afectivo, ligado a los procesos de desarrollo de la dimensión cognitiva, reconociendo que se educa a la persona como ser integral. En tal sentido la labor orientadora no debe ser exclusiva del tutor, nos corresponde a todos los educadores, contribuir para una efectiva incorporación de lo afectivo y el logro de actitudes positivas en el proceso de aprendizaje.

El tutor procurará que los estudiantes, en un ambiente de confianza, sean escuchados, atendidos y orientados en los diferentes aspectos de su vida personal, mediante la promoción de espacios de interacción social y de comunicación personalizada. Constituyen elementos metodológicos imprescindibles de la función del profesor como tutor, el desarrollo del tiempo de tutoría como un espacio de reflexión y de encuentro entre estudiantes y docente que permitirá desarrollar capacidades como: relación interpersonal, relación intrapersonal y relación social, posibilitando  de ese modo la interconexión de actitudes y vivencias valorativas con las capacidades fundamentales del currículo. En este sentido, el acompañamiento en el plano cognoscitivo tendrá un carácter formativo y no se requiere de notas o de algún tipo de calificación.

CAPACIDADES FUNDAMENTALES
RELACIÓN INTRAPERSONAL
RELACIÓN INTERPERSONAL
RELACIÓN SOCIAL
PENSAMIENTO CREATIVO




PENSAMIENTO CRÍTICO




SOLUCIÓN DE PROBLEMAS




TOMA DE DECISIONES
Identifica:
Fortalezas y debilidades; intereses y necesidades; habilidades y potencialidades.

Reconoce:
Emociones y sentimientos; cambios biológicos y psicológicos y sociales; influencia de estereotipos y prejuicios; limitaciones y riesgos; logros y méritos.

Interioriza:
La necesidad de desarrollar su autoestima; la necesidad de ser autónomos; la necesidad de ser autodisciplinados.
Identifica:
Intereses y necesidades delos demás; potencialidades y limitaciones de los demás; sentimientos y emociones de los demás.

Expresa:
Puntos de vista; desacuerdos y críticas; aceptación y agrado.

Comprende:
Emociones de los demás; la perspectiva y los intereses que motiva el comportamiento de los demás.

Propicia:
Negociación de intereses; la articulación de los distintos puntos de vista; una toma de los distintos puntos de vista; una toma oportuna de decisiones; la participación activa de sus compañeros.
Analiza:
Situaciones personales de su entorno y de la sociedad.

Reconoce:
Los estereotipos y prejuicios de género; actitudes discriminatorias en el aula, entorno local y nacional; causas y consecuencias de la violencia.

Interioriza:
Actitudes democráticas y la necesidad del ejercicio ciudadano desde el aula; necesidad de participación organizada en el aula con proyección a su comunidad; la necesidad de construir una cultura de paz con equidad de género y respeto a los derecho humanos, la necesidad de incorporar la práctica de valores a su vida cotidiana; la necesidad de cuidado y protección del medio ambiente para un desarrollo sostenible.

ORIENTACIÓN Y PSICOPEDAGOGÍA

El orientador  busca acompañar el proceso de desarrollo cognitivo, personal, valórico, psicológico y espiritual de los estudiantes. Se debe acompañar a los alumnos en estrecha colaboración con los padres y apoderados, quienes son parte fundamental del proceso de enseñanza y aprendizaje de sus hijos y pupilos.

Ha de promoverse en clase una educación y formación con sentido, en donde uno de sus objetivos es formar a personas integrales, capaces de discernir y reflexionar su propio quehacer educativo, contribuyendo a una formación holística, valorativa, emprendedora y espiritual. Además de lo anterior, se debe buscar en la  generación de aprendizajes significativos, en donde los estudiantes sean los principales actores.

Se deberá contribuir a la optimización de la calidad de los aprendizajes de todos los alumnos que presenten necesidades educativas especiales, potenciando habilidades y capacidades.

Se debe confiar en todas las capacidades, herramientas, dones y habilidades que poseen los estudiantes para la consecución de sus metas y proyectos, así como en que los momentos de dolor, frustración u otros agentes negativos, no pueden truncar el desarrollo de los estudiantes, antes bien dichas dificultades personales o pedagógicas, son los condimentos necesarios para lograr una eficaz educación y formación.

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