domingo, 11 de septiembre de 2011

UNIDAD 5

UNIDAD 5. Psicopedagogía de la personalidad.


5.1 Estructura de la personalidad.

Muchas son las definiciones que se han dado de la personalidad y a pesar de todos los estudios, no se ha logrado precisar con exactitud.
Generalmente las definiciones dadas se clasifican dentro de tres tendencias:

1. Considerar la personalidad como efecto exterior que una persona causa en los demás.
2. Definirla por su esencia y estructura.
3. Considerarla como algo operacional: por las operaciones que produce.

No existen definiciones correctas o incorrectas, sino más o menos adecuadas para los objetivos que se pretenden. En nuestro caso vamos a adoptar la definición de W. Allport, que sigue la tendencia esencialista: "Personalidad es la organización dinámica, en el interior del individuo, de los sistemas psicofísicos que determinan su conducta y su pensamiento característicos." Esta definición indica: que la personalidad es de naturaleza cambiante: organización dinámica. que es algo interno, no de apariencia externa. Que no es exclusivamente mental, ni exclusivamente neurológica sino que su organización exige el funcionamiento de mente y cuerpo como unidad. Que los sistemas psicológicos son tendencias determinantes que dirigen y motivan la acción. Que la conducta y el pensamiento son característicos de cada individuo, y que en ellos se refleja su adaptación al ambiente, a la vez que son formas de acción sobre él. Aunque Allport en su definición no señala ningún sistema concreto, como aclaración que puede ayudar a comprenderla mejor, señalaremos algunos sistemas a los que él se refiere: costumbres, sentimientos, rasgos, creencias, expectativas, estilos de conducta, constitución física, sistema glandular y nervioso. En la génesis de toda personalidad se encuentran elementos de origen hereditario y elementos de origen ambiental. La herencia proporciona una constitución física y una dotación genética, mediante las cuales se va a captar el mundo y a responder ante él.
El ambiente proporciona elementos de interpretación, pautas para dar significado a los estímulos, y determinar formas de respuesta.
La influencia simultánea de lo hereditario y lo ambiental a través del tiempo y del espacio, van dando origen y determinando la personalidad. El individuo no nace con una personalidad determinada, sino con cierta dotación que condicionará, en parte, el desarrollo posterior. La personalidad se conquista, se hace, se construye. Las condiciones heredadas se complementan y transforman a través de la experiencia, el aprendizaje, la educación, el trabajo, la fuerza de voluntad, la convivencia y el cultivo de la persona. Definición de la Personalidad: Es la suma de total de todas las disposiciones biológicas, impulsos, instintos hereditarios mas las disposiciones adquiridas. La Personalidad como organización dinámica cambia con la edad, la profesión u ocupación Del sujeto su situación vital, cambios en su medio ambiente etc. La personalidad es nuestro ser global lo que somos y lo que podemos ser, el carácter es una expresión externa de esa individualidad o configuración particular que es cada personalidad.

5.2 Elementos que conforman la personalidad.

CUATRO ASPECTOS FUNDAMENTALES DE LA PERSONALIDAD
Al tratar de explicar qué es la personalidad, indicábamos que contiene elementos de origen hereditario y ambiental. Estos elementos o factores constitutivos de la personalidad son:

La constitución física
El temperamento
La inteligencia
El carácter moral

Todo ser humano al nacer posee una personalidad "potencial", en cuanto a que tiene los elementos básicos de la misma. Esta potencialidad comenzará a ser realidad cuando se inicie el desarrollo de ciertas características y capacidades, como trabajo intelectual, creatividad, conducta intencional y valores éticos, entre otras, que indican que los diversos elementos de la personalidad están funcionando con cierto nivel de organización. Y se puede hablar de personalidad estructurada cuando el individuo logra dinamizar de forma integrada y con autonomía estos aspectos básicos, lo que le llevará a tener una conducta y un pensamiento característicos. Una personalidad estructurada dará origen a una identidad firme y sólida. O en otros términos el logro de una identidad personal requiere haber conformado una personalidad estructurada adecuadamente en sus aspectos esenciales.

5.3 Valores de actitud y de creación en la personalidad.

El individuo se desarrolla gradualmente bajo la influencia combinada de factores hereditarios, del ambiente social y de la experiencia personal. La integración en el mundo no se produce de manera preestablecida. Al nacer, a pesar de disponer de un potencial evolutivo casi ilimitado, el ser humano tiene un sistema nervioso tan poco maduro que no es capaz de utilizar de forma espontánea los medios de comunicación imprescindibles para mantenerse con vida. Esto explica la necesidad primordial del bebé de tener contactos humanos reiterados y casi ininterrumpidos. El niño aprende las primeras formas de adaptación al mundo: la integración afectiva repercutirá luego en el modelo general de los futuros contactos. La base del desarrollo de la personalidad corresponde a nuestra forma de reaccionar ante la interacción constante de nuestros actos y el mundo: el mundo externo y el interior, los objetos y quienes nos rodean. Si observamos a un bebé de seis meses, veremos que ya reacciona y se adapta de forma absolutamente personal a su ambiente. Trata de manipular, mira, oye, explora…, en función de sus primeras experiencias de lactante que va memorizando e integrando. ¿Acaso no es cierto que, según una madre, cada uno de sus hijos es único, distinto de los demás, y reacciona de modo diferente que sus hermanos? El ser humano manifiesta desequilibrios cuando no le es posible establecer o mantener ningún tipo de relación con el ambiente o el mundo. Por ejemplo, un niño mostrará problemas psicológicos si no puede establecer relaciones afectivas constructivas con sus padres. El niño debe sentirse amado, pero también útil para sus padres, como ellos lo son para él: ésta es la base de una vida afectiva equilibrada. Así pues, para que la personalidad se desarrolle positivamente hay que satisfacer las necesidades humanas fundamentales.

Las diversas necesidades fundamentales
Aparte de las necesidades orgánicas (hambre, sed, calor), las necesidades de contacto, intercambio, afecto, consideración, éxito e integración en un grupo son imprescindibles para el equilibrio de la persona, cualquiera que sea su edad. Se observan muchos trastornos en el comportamiento de los individuos que no satisfacen tales necesidades, por ejemplo en el lactante separado de su madre, en las personas desempleadas desde hace mucho tiempo, en quienes están solos, como ocurre muchas veces con los ancianos.

Evolución y crisis de la personalidad
Casi todos los juegos del niño se basan en la imitación. El pequeño trata de establecer una identificación con sus padres, sabiendo que su carácter se desarrollará en función de lo que ve y aprende de ellos. A la vez, la transgresión de las prohibiciones permite experimentar el límite de los demás y de la ley, ayudando al niño a conocer sus propios límites. El niño atraviesa diversas fases en su evolución.
Hacia los 2 o 3 meses se producen las primeras sonrisas en respuesta a la aparición de una figura humana; el lactante distingue lo agradable de lo desagradable.
Hacia los 8 meses, junto a un nuevo interés por su propia imagen en el espejo, se manifiesta la angustia frente a un rostro extraño. El bebé distingue entre personas conocidas y desconocidas. A esta edad, cuando se separa de las figuras de referencia (madre, padre, niñera) siente una gran angustia.
Hacia los 15-18 meses el niño aprende las primeras palabras; dice «no» y acompaña la negación con el movimiento de la cabeza; «es esto, no es esto», «está allí, no está allí» son las distinciones que le permiten formular y expresar los primeros juicios. Quiere «hacerlo todo solo» para desarrollar la autoconfianza.
Hacia los 2 años y medio se atraviesa una crisis de rechazo sistemático: el niño se opone, desobedece, se obstina y desaprueba todo lo que se le propone, como para demostrar un principio de autonomía. Adquiere conocimiento de sí mismo, y ésta es la primera expresión verdadera de autoconciencia. El signo característico de la distinción entre él y los demás es el uso, al hablar, de la primera persona del singular.
Entre los 3 y los 5 años se pasa por la crisis edípica. El resultado es un nuevo avance en el proceso de construcción de la personalidad. Puede decirse que, al término de la crisis, el padre y la madre ya no son considerados simplemente padres, sino también hombre y mujer. * Complejo de Edipo.
Hacia los 6 años el niño se interesa por sus semejantes y se libera de la influencia del adulto. Incluso es posible que la presencia de los mayores se considere indeseable, o se vea como una intrusión. A esta edad los niños comienzan a tomar conciencia (aún de forma confusa) de todo lo que separa su mundo del de los adultos. Si bien estos últimos lo representaban «todo» para ellos, ahora empiezan a aparecer cada vez más incomprensibles, cerrados y misteriosos. Es la edad de la socialización, en que el colegio cumple una función muy importante porque allí el niño identifica su propia realidad social.
Hacia los 13-14 años surge la crisis de la adolescencia. El joven, obligado por la pubertad a entrar en contacto con sus propios impulsos sexuales, adopta de nuevo
una actitud de oposición respecto a la familia y la sociedad: autoafirmación a través de la provocación, la violencia, la temeridad, etc. El adolescente se distingue de los adultos a través de una originalidad llevada al extremo: indumentaria, higiene personal, lenguaje, etc., se convierten en unos códigos de reconocimiento dentro de un grupo de edad. Pasar de la adolescencia a la edad adulta presupone dos etapas que se superponen entre sí. La primera es la adquisición de la identidad: «¿Quién soy?» Todos los comportamientos y actividades del adolescente se dirigen a esta búsqueda. La segunda es la adquisición de la intimidad, es decir, de la capacidad de vivir con uno mismo. Sólo cuando se adquiere esta cualidad se es un adulto capaz de convivir con los demás y de dirigir la propia vida.

Éstos son en resumen los grandes pasos obligados para que un individuo forme su personalidad. La construcción de la personalidad es un proceso interactivo durante el cual las atenciones y un clima de ternura y comprensión desempeñan una función muy importante. Las «crisis» no sólo resultan absolutamente normales y sanas, sino que son deseables para la adaptación futura a la vida social del adulto.
Las actitudes educativas
Conviene saber que la forma en que los padres afrontan sus responsabilidades educativas es un componente fundamental que influye en el desarrollo de la personalidad de los hijos. El tipo de afectividad de los contactos e intercambios entre padres e hijos (calurosa, confiada, protectora, fría, indiferente ... ) o la forma en que los padres reaccionan ante algunos comportamientos de sus hijos (asombro, temor, desprecio, reproche brutal) son elementos con una función esencial en la construcción de la personalidad. No es la cantidad de estímulos lo que deja una impronta mejor: la calidad, la organización y sobre todo la coherencia son básicas. No obstante, para desarrollar la autonomía, es absolutamente necesario que las actividades, en todos los campos, se vean apoyadas y estimuladas. Hay que permitir al niño el placer del descubrimiento, el tiempo necesario para la exploración y la experiencia, aunque los padres deseen «hacerlo en su lugar para poder ir más deprisa». Cuando un niño se impacienta porque no puede hacer todo lo que quiere, se siente frustrado; pero de la frustración y el fracaso nace la energía para volver a empezar, y del esfuerzo surge la adecuada conciencia de las propias capacidades. Por ello, la función de los padres es valorar los intentos más que los resultados, lograr que el hijo acepte el fracaso en lugar de condenarlo, ayudarlo a conseguir el éxito sin sustituirlo.
Para ayudar a crecer y desarrollar la personalidad, hay que conceder libertad, dar confianza (que a su vez dará confianza en uno mismo) y establecer unos límites. Se puede ayudar a un niño a superar una prueba, pero no se debe superarla en su lugar.

CONSEJOS
¿Qué hacer frente a los ataques de ira? Los ataques de ira indican la aparición de una voluntad de independencia. No debe sorprendemos que surjan cuando se toma una decisión en lugar del niño. Lo mejor es mostrarse tranquilos y dejar que el niño se las arregle solo. Los ataques de ira no son una petición de ayuda, sino el signo de una lucha interior muy importante para el desarrollo de la personalidad. Una vez pasada la crisis, los padres deben enseñar cuáles son los límites que no se pueden superar. Los reproches Los reproches adecuados deben expresarse con calma, firmeza y coherencia. Es preciso explicar el sentido de la prohibición, siendo conscientes de que la lógica y la flexibilidad son imprescindibles para una buena educación. Cuando el niño se porta bien, también hay que decírselo y animarlo. El respeto de la personalidad Es importante que el individuo, cualquiera que sea su edad, tenga la posibilidad de manifestar sus deseos. El niño debe sentir que sus propias acciones están de acuerdo consigo mismo. Conviene evitar que actúe a su pesar solamente para complacer a los padres; tampoco hay que obligarlo a hacer lo que no quiere, porque se puede reforzar una actitud negativa.
Algunas definiciones
Aptitudes Son las capacidades de orden sensorial, intelectual y motriz, utilizadas para responder a una situación determinada.
Personalidad Es la forma de ser y actuar de una persona. Incluye las opiniones, los proyectos, las motivaciones, las aptitudes, los afectos y las experiencias, así como todos los comportamientos, las distintas conductas y las disposiciones observables o constatables en cada individuo.
Carácter Representa el componente afectivo y dinámico del comportamiento individual, el que permite distinguir a una persona de otra. Se forma muy pronto y evoluciona con el tiempo y como resultado de la experiencia personal, aunque siempre conserva la cualidad de «impronta del individuo».
Rasgo de la personalidad Puede definirse en términos de constancia en la forma de actuar: repetición de actos, estabilidad en la conducta de un individuo, etc.
Comportamiento Es la forma que tiene la persona de integrarse activamente en el mundo, según las especificidades individuales y socioculturales. Se trata de las aptitudes, los comportamientos y las reacciones ante el ambiente que constituyen las relaciones.

5.4 La voluntad en el desarrollo de la personalidad.

La personalidad es un hábito complejo adquirido por la acción reiterada de las facultades del propio sujeto siendo estimuladas desde el interior a través de la voluntad, y el exterior.
El hábito es una cualidad no específica, que afecta al individuo determinando su modo de ser (hábito enactivo), y su comportamiento, de forma que éste resulte bueno o malo (hábito operativo correcto o incorrecto, constructivo o destructivo, conveniente o inconveniente, ...). Tanto el hábito enactivo como el operativo son importantes para la formación de la personalidad, el primero condiciona su manera de ser, y el segundo, su manera de obrar.

DE LA INTELIGENCIA Y DE LAS IDEAS.
Las ideas determinan el modo de ser psíquico accidental de cada uno y también el modo de comportarse; además no son la inteligencia, sino el resultado de su uso.
En este caso hablamos de inteligencia como un modo o hábito de ser permanente del que la posee o la usa (inteligencia adquirida).
La personalidad psicológica (1º de los hábitos) es el hábito o modo de ser y de comportarse que deriva de la posesión y uso que cada uno hace de su inteligencia. Este uso es la producción de ideas y la utilización de las mismas para el conocimiento y la transformación de la realidad o de su propio ser. Tanto las ideas como el uso que se hace de ellas es distinto en cada uno: por eso es distinta también la personalidad del que las posee.
La inteligencia implica varias cosas:
La conciencia de sí es lo que hace que el sujeto se conozca a sí mismo y que es distinto a los demás seres.

El juicio de la realidad le permite situarse en el mundo.
El razonamiento le permite construir pensamientos coherentes de los cuales pueden derivarse conductas razonables o consecuentes.
Para cada una de estas tres cosas son su modo peculiar de ser inteligente.
La voluntad es la tendencia hacia el bien conocido como tal por inteligencia, pero los psicólogos actuales relegan a un 2º plano el factor inteligencia y el factor voluntad a favor de los estados afectivos y la interacción medioambiental a la hora de analizar la estructura de la personalidad.
La ideología no es el conjunto de ideas que tiene un individuo, sino el modo de ser peculiar que surge en virtud de la posesión y el ejercicio de unas ideas determinadas. La ideología siempre tiene una connotación social, pero no impide que afecten al individuo generando en él un modo de ser personal o privado cuando son asimiladas.

5.5 Personalidad en la apertura a la trascendencia.

DE LA LIBERTAD.
Cada individuo es libre, ya que depende de sus decisiones, es decir, de su autodeterminación. La posesión de la libertad genera un modo de ser distinto y el ejercicio que deriva de la misma acentúa ese modo de ser particular de cada uno. La libertad no nos hace distintos, pero el modo de poseerla y ejercerla sí.
Los actos esenciales de la voluntad son esencialmente libres. Son libres por sí mismos, por naturaleza, pues la naturaleza de la voluntad es libre: Mediante los actos de la inteligencia obtenemos conocimientos nuevos a partir de la realidad, poniendo en juego una función esencial; la abstracción.

Mediante los actos de la razón obtenemos conocimientos nuevos acerca de nosotros mismos a partir de los conocimientos que ya poseemos; lo hacemos poniendo en juego el raciocinio.
Mediante la abstracción formamos ideas o conceptos, y mediante el raciocinio, construimos razonamientos.


El modo en que las nuevas formas de dominio político-económico, potencializadas por los medios masivos de comunicación, basan su poder totalitario en el control de la voluntad del hombre a través de la propaganda y el mercantilismo, provocan dogmatismos ideológicos cuyo peor efecto es el sentimiento de ser Realmente Libres y dueños de nuestra Felicidad.

El maestro es parte y producto de esa misma sociedad y por lo tanto su función, su práctica y su técnica, están condicionadas a la visión del mundo resultante del progreso tecnológico acelerado y despreocupado por las transformaciones no inmediatas que pudiesen provocar.

Tomando de partida lo expresado por la UNESCO en el documento “La economía en los nuevos medios de enseñanza”, la tecnología educativa es “un modo sistémico de concebir, aplicar y evaluar la totalidad del proceso educativo en función de unos objetivos precisos, basados en investigaciones referentes a la instrucción y la comunicación humana, que utilizan un conjunto de medios humanos y materiales con el fin de dispensar una educación mas eficaz”.

Tomando como punto de partida esta definición y seleccionando esta y no otra sólo para este fin, se enfatiza que cuando se habla de T-E no se refiere únicamente a los medios tecnológicos y materiales ya que estos deben concebirse como un componente integral de un proceso en el que cada uno tiene un papel importante y especifico; incluyendo al profesor, los alumnos y
a las interacciones entre los diferentes elementos.


La autonomía del profesor y la verdadera libertad

Como bien fundamenta Emilio Tenti en su obra “El arte del buen maestro”, el profesorado de secundaria y bachillerato tiene una preparación formal sobre las diferentes áreas del conocimiento que imparten en el aula,. colocándolo en una situación en la que sus bases pedagógicas estarán determinadas, en gran medida y en gran parte de los casos, por las necesidades educativas de la institución donde labore; que generalmente derivan de la visión de aquel que dirige la escuela. Por lo tanto, su reflexión sobre la práctica deberá enfocarse en mucho sobre el contexto social y laboral de su entorno y pondrá a prueba su pensamiento crítico.

La verdadera libertad no está sujeta a prejuicios sociales derivados de las propagandas políticas y religiosas o a las exigencias o modas operacionales de las instituciones educativas. Es por esto que, es imperativo que el profesor reflexione sobre el contexto de su enseñanza para saber si los medios empleados le permiten alcanzar sus propósitos de enseñanza o más bien le estorban.

Evitar las formas superficiales del uso de la T-E, aceptando que definitivamente representan una herramienta útil y una exigencia social, el desarrollo de las habilidades e inteligencias para su manejo adecuado y eficiente, es responsabilidad del sector educativo en cualquiera de sus niveles, pero sin convertir su desarrollo y utilización en el fin último de la educación.

Este es el planteamiento de la novela de Aldous Huxley: El dominio totalitario a través del mercantilismo y el condicionamiento. La creencia de que somos libres de nuestra vida y destino. Creer que la felicidad y el éxito se consiguen con satisfactores externos.

Otro aspecto importante a resaltar es la búsqueda de la felicidad del ser humano. Como menciona el Dr. Marqués, P. cuando habla de la Sociedad de la Información, “la actual capacidad de innovación tecnológica (que conlleva a una profunda transformación de las personas, organizaciones y culturas parece ir por delante de la valoración de sus riesgos y repercusiones”, esto debido, como él mismo menciona, a la discordante velocidad entre el progreso tecnológico y el ritmo de la comprensión de la naturaleza humana.

En el Mundo Felíz basaban su felicidad (una falsa felicidad), en la satisfacción de placeres externos y consumistas; no conocían el sufrimiento y la necesidad, y tampoco la búsqueda interior puesto que todas sus expectativas de vida estaban programadas para ser satisfechas y se satisfacían. Pero eso no sucede en la realidad. En las escuelas observamos cotidianamente como los valores económicos y de pertenencia a un grupo están supliendo poco a poco, por su utilidad y practicidad, a los valores espirituales y morales, y es que la escuela compite con un mounstro de millones de cabezas que son los medios masivos de comunicación, mismos que han sabido programar a la sociedad para satisfacer sus propias necesidades.

Mas en el mundo real, el resultado de sumar: Medios masivos de comunicación + Felicidad basada en la satisfactores externos y esnobistas + Un gobierno interesado en fomentar el consumo a fin de incrementar la producción nacional y el consumo trasnacional + Desigualdad social y de oportunidades, obtendremos un mundo con altos niveles de frustración y por tanto de problemas sociales.


Recomendaciones para fomentar la voluntad la trascendencia en la educación:

El medio que se seleccione NO debe por ningún motivo desplazar o desvirtuar el objetivo real de aprendizaje.
Se busca preparar individuos competentes en el uso e la interpretación tecnológica, pero también competentes en el aspecto emocional y actitudinal.
Se debe hacer mayor énfasis en el desarrollo humano, el pensamiento crítico, el autoconcepto, la capacidad de crítica y la autocrítica.
Por último, fomentar la búsqueda de felicidad al interior del individuo para permitirnos ser realmente libres y trascender como seres humanos.

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